A lo largo de su siglo y medio de vida, el plástico ha ido ganando cada vez un mayor peso en las actividades de las empresas y de las personas. Hoy este material supone un desafío desde el punto de vista de la sostenibilidad, habida cuenta de la necesidad de implementar sistemas de reciclaje que minimicen su impacto en el medio ambiente.
A pesar de los esfuerzos que se están llevando a cabo en regiones como la Unión Europea (UE), los datos oficiales revelan que, en países como España, apenas se recicla la tercera parte de los residuos sólidos urbanos que se generan, lo que obliga a seguir trabajando intensivamente en dos grandes desafíos: un consumo más responsable en el uso del plástico, y la apuesta por sistemas innovadores de reutilización de este tipo de residuos.
El incremento en el uso del plástico obliga a apostar por sistemas innovadores de reutilización
¿Qué hace España en materia de reciclaje?
Existen distintas compañías que trabajan en proyectos para optimizar los residuos en cada una de sus fases de reciclaje y que son capaces de generar activos nuevos que sean útiles a partir del plástico. RepetCo, por ejemplo, logra, a través de un sistema patentado propio y respetuoso con el medioambiente, reciclar toda clase de envases de PET/PE multicapa alimentarios de origen postconsumo. Este proceso permite generar rPET pellets y rPE que pueden ser utilizados de nuevo en la industria alimentaria como bandejas y envases de láminas multicapa de PET/PE. La compañía ofrece así una solución al reciclaje de envases alimentarios de manera sostenible desde el punto de vista económico y medioambiental, algo que hasta ahora no ocurría ya que estos envases eran quemados o enterrados en vertederos.
RepetCo ofrece una solución al reciclaje de envases alimentarios de manera sostenible desde el punto de vista económico y medioambiental
Corea del Sur incentiva el reciclaje de comida
Fuera de España, existen otros ejemplos de gestión de residuos a nivel internacional. En el caso de Asia, destacan Corea del Sur y Japón. Centrándose en el primero, el Gobierno se ha focalizado en los alimentos que se desperdician y que, en el caso de no tratarse correctamente, terminan por provocar contaminación a la atmósfera en forma de emisiones de gases de efecto invernadero.
De ahí que las autoridades del país hayan desarrollado como respuesta al despilfarro de comida una estrategia que consiste en comercializar bolsas biodegradables para los desechos orgánicos que, al depositarse en los contenedores correspondientes, obligan al usuario a identificar y abonar un precio determinado por cada kilo. Bajo la premisa de que quien más residuos deposita más paga, se ha logrado en poco tiempo reducir el desperdicio económico por persona y año de 130 kilos a alrededor de 10. Además, se ha promovido un plan de ayudas para las empresas que son capaces de reutilizar estos desechos, fabricando, por ejemplo, comida para el sector ganadero, fertilizantes o, incluso, biogás para combustión, de los que se están beneficiando diversas industrias.
Japón se focaliza en la separación de los desechos
En el caso de Japón, las familias son responsables de separar y organizar los diferentes residuos que generan, lo que sirve para que luego el sistema de gestión urbano de basuras pueda recoger cada uno de ellos (alrededor de una treintena) según un calendario previamente establecido.
Bajo la premisa de conseguir el objetivo de cero emisiones contaminantes en el país, el Gobierno está invirtiendo en educación medioambiental para todas las capas de la sociedad, logrando que el compromiso de la sostenibilidad aparezca en el hogar y se transmita a todas las facetas sociales y laborales de los ciudadanos. De hecho, ya se ha anunciado la próxima retirada de todos los contenedores de reciclaje de las principales ciudades niponas, ya que se prevé que no serán utilizadas en el futuro.
Suecia, el ejemplo europeo en el tratamiento de residuos
Entre los compromisos del Ejecutivo sueco desde hace algunos años está el de conseguir abaratar el precio de la factura de la luz gracias a la incineración de recursos para producir energía. Por ello, es fundamental el compromiso cada vez mayor que se está logrando entre los ciudadanos para separar y reutilizar correctamente los desechos, facilitando la posterior tarea de destinar cada tipología de desecho hacia los sistemas de quema para la producción energética.
El crecimiento de la tasa de reciclaje por persona y año ha sido tal en la última década que se estima que se alcanzará muy pronto la cifra de 250.000 hogares que reciban una parte sustancial de su suministro eléctrico a través de la quema de residuos. Desde el punto de vista de las emisiones nocivas, el país escandinavo es uno de los líderes del Viejo Continente en cuanto a reducción de niveles de CO2 y algunos de sus vecinos, como Dinamarca o Finlandia están iniciando programas similares de reciclaje habida cuenta del éxito en el desarrollo de su modelo.
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