Los productos hortofrutícolas se caracterizan por ser frescos y naturales, algo que el consumidor valora y demanda cada vez más. El sistema de envasado de frutas y verduras tiene que ser el encargado de preservar esas características, algo que puede resultar más complejo de lo que parece en muchos casos. Contar con envases sostenibles puede ser la clave para conseguirlo y, precisamente, ese ha sido uno de los temas centrales en las sesiones desarrolladas en Fruit Attraction LiveConnect, uno de los mayores Marketplace y Red Profesional del mundo especializada en el sector hortofrutícola.

Durante la jornada, uno de los temas a debate fue los retos tecnológicos al servicio de los envases y embalajes del futuro destinados a frutas, verduras y hortalizas. Aquí, los expertos coincidieron en que hay que poner el foco en la sostenibilidad, tanto para soluciones de envase como de embalaje. Para ellos, este concepto presenta tres dimensiones, que son las que aplican a las soluciones de envasado:

  • Medioambiental: propuestas dirigidas a revertir el problema del cambio climático y que aporten soluciones relacionadas con el concepto de ecodiseño.
  • Social: relacionada con aspectos como la vida útil que aporta al producto, la seguridad o la comodidad de cara al consumidor.
  • Económica: conseguir hacerlo de una forma rentable. Hay que destacar que los plásticos permiten reducir el peso de los envases, disminuyendo los costes ambientales y económicos de su transporte.

Factores para evaluar la sostenibilidad en el envasado

Desde AINIA consideran que hay dos factores claves para evaluar de forma correcta la sostenibilidad de una solución de envasado:

  • El conjunto del envase: no hay que analizar el material del envase en sí, ni tampoco el sistema de envasado, sino su conjunto con el alimento que contendrá.
  • El contexto o entorno: el momento en el que se presenta dicho producto envasado. Momentos como el actual, marcados por la crisis sanitaria de la COVID-19, hace que las soluciones de envasado sostenibles sean distintas a las mismas en una situación normal, pues actualmente prima la seguridad y la higiene.

En este contexto, el consumidor ha visto en los envases de los productos frescos una barrera a la contaminación. Pero, a medida que pasan los días, la importancia de la sostenibilidad está ganando peso. De esta manera, el 70,5% de los consumidores afirma que será importante reciclar los envases de los productos para evitar el exceso de plástico, según datos de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC). Y, efectivamente, el reciclaje es la clave hacia donde todo el proceso debe dirigirse.

Las ventajas que tiene el uso de plásticos en envases alimentarios son diversas, ya que puede mejorar sus propiedades barrera a gases y humedad, protegiendo y preservando los alimentos durante más tiempo, de modo que se reducen los desperdicios de alimentos y los residuos de los propios envases. Los envases multicapa parecen los más adecuados para ello, ya que fusionan las funcionalidades de varios polímeros con el objetivo de desarrollar un paquete con un mejor rendimiento. Desde RepetCo Innovations han desarrollado una tecnología única para reciclarlos, lo que permite que vuelvan a ser utilizados en la industria alimentaria.

En este sentido, puede surgir la duda de si es seguro utilizar plástico reciclado en contacto con los alimentos. La barrera funcional permite exactamente eso, ya que es una capa en el interior de los materiales y objetos en contacto con alimentos que impide la migración hacia los alimentos de las sustancias que se encuentran detrás de ella. Por tanto, estas barreras pueden utilizarse para incorporar plásticos reciclados en objetos en contacto con productos alimenticios, como los envases multicapa, ya que quedan separados gracias a la barrea funcional.